Voluntarios transformaron escuela en Mandela

Con una participación récord de 150 personas, entre trabajadores y miembros de la comunidad, se realizó el primer voluntariado del año, que dejó como nueva la escuela Bernardo Foegen de Nelson Mandela.

En lugar de irse a casa a descansar luego de un extenuante turno en horas de noche y la madrugada, el operador de Inspección, Gustavo García, se trasladó de la Planta II al vecino barrio Nelson Mandela a cumplir un compromiso inaplazable.

Gustavo se había inscrito y comprometido como voluntario para la jornada de arreglos y pintura de la institución educativa Bernardo Foegen que se realizaría ese sábado, en la que participó junto a otros 150 empleados del centro productivo, a los que se sumaron estudiantes, padres de familia y miembros de la comunidad, en una jornada de integración y trabajo comunitario que dice fue inolvidable.

“La actividad fue excelente, muy creativa. Aunque tenía un turno de amanecida me sentí con energía, porque siempre me ha gustado colaborar”, contó García al término de la jornada que duró 5 horas y que se desarrolló en un ambiente de compañerismo e integración.

“Me animé porque estas actividades ayudan a que los niños crezcan en un mejor ambiente y sean mejores personas”, agregó el operador que se marchó a casa con una sonrisa por el deber cumplido.

Además de acoger la biblioteca comunitaria, la institución educativa es el espacio donde se realizan las jornadas complementarias del programa ExtraClase, que auspicia la Fundación TenarisTuboCaribe, en el que participan más de 400 niños de primaria.

En ese sentido, explicó Ronald Silva, responsable de Relaciones con la Comunidad, el impacto del aporte de los trabajadores y la comunidad es doble porque se beneficia al programa ExtraClase y a los 420 niños y niñas que todos los días asisten al colegio.

“Con la convocatoria queríamos mejorar los ambientes en que desarrollamos el programa, y la participación fue masiva y entusiasta. Cada área de trabajo fue liderada por uno de los tutores del proyecto ExtraClase, lo que hizo que tuviera más sentido la actividad”, dijo Silva, quien destacó la actitud y buena energía de todo el personal, que encabezó el presidente de la compañía para la región Andina, Ricardo Prosperi.

Luego de este primer voluntariado, la idea es seguir vinculando al personal de planta a las actividades de la Fundación para fortalecer el vínculo de la empresa con la comunidad y de los voluntarios con las obras en las que participan.

 

Así vivieron la jornada los voluntarios

Ruth Valiente, ADFI

“La jornada fue hermosa porque ayudamos a que los niños tengan una mejor escuela y se sientan orgullosos. Siempre he participado con mi familia y es muy gratificante para todos”.

Pilar Aicardi, Calidad
“Era la primera vez que participaba y fue una bonita experiencia. Ayudamos a la gente, compartimos con los compañeros, nos integramos. Es motivador ayudar, especialmente en actividades que benefician a los niños”.

Félix Barajas, director de Calidad para la región Andina

“Fue una experiencia muy bonita que nos permitió integrarnos como lo que somos, una sola familia. Inspira que los niños, que son los beneficiarios, tengan un mejor espacio para estudiar”.